Donan 127 libros autografiados a la Facultad de Letras

La colección de importantes obras latinoamericanas, que incluye varias primeras ediciones, contempla autores de la talla de Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Francisco Coloane, Óscar Hahn y Nicanor Parra, entre otros constituye un importante patrimonio que la facultad pondrá a disposición de investigadores y estudiosos.

20101207_1La colección estará a disposición de investigadores y estudiosos en la Biblioteca de Humanidades.


Una colección de 127 libros de autores chilenos y latinoamericanos es la donación que hizo el profesor y poeta Pedro Lastra a la Facultad de Letras. "Por más de cincuenta años he tratado de recoger y difundir, entre tantas manifestaciones culturales de nuestra lengua, cuanto me pareció digno de atención en la literatura de mi tiempo", dice el intelectual.

Entre los títulos figuran obras importantes de la literatura latinoamericana, muchas de ellas primeras ediciones, tales como: La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, Queremos tanto a Glenda de Julio Cortázar, Guerra del tiempo de Alejo Carpentier y Camino real de Juan Bosch. Entre los textos chilenos destacan Rastros de guanaco blanco de Francisco Coloane, Obra poética de Óscar Hahn, Pena de extrañamiento de Enrique Lihn, Canciones rusas de Nicanor Parra y El cielo cae con las hojas de Jorge Teiller.

Llama la atención que la totalidad de las obras están autografiadas y dedicadas por sus propios autores. "Muchos fueron y son mis amigos cercanos, y esas cercanías han estado siempre animadas por mociones espirituales de admiración y afecto. Ellos y sus obras acrecentaron mi fe en los poderes reveladores de la palabra, y esa ocurrencia fortaleció mi inclinación y mi fervor por la literatura",  señala Lastra.

Y agrega: "Algo de lo que insinúo está reflejado en las dedicatorias de estos libros. Al releerlos a veces, en el renovado trato con ellos, se desplegaba ante mí una teoría de sucesos: la letra adelantaba la presencia de alguien que me convocaba de un modo que, siendo imaginario, era al mismo tiempo la recreación de una vivencia: la de ver, como en un trasluz a cada instante más definido y en una suerte de materialización de figuras reales, a ese dador de vida de personajes, peripecias, emociones e ideas que está siempre detrás de una obra".

Explica la jefa de la Biblioteca de Humanidades, Amelia Silva, que "para la Facultad de Letras tiene gran valor recibir de uno de sus profesores especialistas una colección personal patrimonial de gran significado. Estos libros estarán a disposición de estudiosos e investigadores". Y, de esta manera, poder resguardar y conservar, en palabras del propio Lastra, este pequeño "patrimonio hispanoamericano".

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